Repartir las tareas sin discusiones, llevar al día los vencimientos de casa y mantener la rutina doméstica con toda la familia a bordo.
Cuadrantes, turnos y buenas intenciones funcionan mal con un cerebro con TDAH. Qué cambia cuando las tareas viven fuera de la cabeza, pequeñas y a la vista.
Entre adultos nadie quiere repartir tareas ni recibirlas. Un sistema basado en áreas de responsabilidad que funciona sin recordatorios de viva voz ni rencores.
El problema no es convencerlos una vez: es que lo vuelvan a hacer la semana siguiente. Seis reglas prácticas para que las tareas sean un hábito y no una negociación.
A los trece años las tareas se convierten en una cuestión de autonomía, no de obediencia. Cómo pasar de tareas asignadas a responsabilidades reales.
Pasar el sábado por la mañana limpiando toda la casa es la forma más segura de llegar agotado al lunes. Un plan por zonas, un poco cada día, repartido entre toda la familia.
Uno hace más tareas y el otro no se da cuenta, o cree que ya hace su parte. Cómo llegar a un reparto más justo partiendo de hechos, no de acusaciones.
Dibujos para los que aún no leen, casillas para primaria, una lista en el móvil para los mayores. Cómo hacer un cuadrante de tareas que los niños miren de verdad.
Una rotación acaba con el «¿por qué siempre yo?», pero solo si es sencilla, escrita y previsible. Tres esquemas de rotación y las reglas que los hacen durar.
Qué puede hacer de verdad un niño a cada edad, cómo asignarlo sin discusiones y cómo llevar la cuenta con una lista familiar compartida.
Por qué las discusiones por las tareas nunca van de tareas, y un método en cuatro pasos para repartirlas de forma que dure.
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