Pantallas en familia: normas que se cumplen, también para los adultos
Toda la familia, en una sola app.
El organizador familiar para iPhone, Android y navegador, cifrado de extremo a extremo. Gratis para una familia de dos padres.
El tiempo de pantallas es hoy una de las fuentes de discusión más frecuentes en las familias. La tableta que no se apaga, los móviles en la mesa, las partidas que se alargan, y padres que piden a los hijos que dejen el móvil mientras miran el suyo.
No hay una norma válida para todas las familias. Pero sí una forma de llegar a normas que se cumplan: claras, escritas y, en lo posible, iguales para todos.
Para saber cuánto tiempo de pantalla conviene a cada edad, las referencias adecuadas son el pediatra y las recomendaciones de las sociedades de pediatría.
Por qué fracasan las normas sobre pantallas
- Se deciden en el momento, cuando un padre ya está desesperado
- Cambian cada semana, según el humor
- Solo valen para los hijos, mientras los adultos hacen lo contrario
- Nadie las recuerda igual: «dijiste una hora», «no, dije después de los deberes»
1. Decidir juntos, en un momento tranquilo
Las normas sobre pantallas no se deciden en medio de una pelea. Se deciden en un momento tranquilo (la reunión familiar es perfecta), escuchando también a los hijos. Un adolescente que ha participado en la decisión la respeta mucho más que uno al que se le ha impuesto.
2. Lugares y momentos, antes que minutos
Contar minutos cansa y genera negociación. Las normas más fáciles de cumplir hablan de dónde y cuándo, no de cuánto:
- nada de pantallas en la mesa, para nadie
- nada de pantallas en los dormitorios por la noche: los dispositivos se cargan fuera
- nada de pantallas antes del colegio ni antes de terminar los deberes
- una hora sin pantallas antes de dormir
Solo después, si hace falta, se añade un tiempo máximo para los días de colegio y otro para el fin de semana.
3. Las mismas normas para los adultos
Si no hay móviles en la mesa, no los hay para nadie. Los niños imitan lo que ven mucho más que lo que oyen. Un padre que deja el móvil en la entrada consigue más que cualquier sermón.
4. Escribirlas
Las normas acordadas se escriben de forma sencilla, en un sitio que todos vean igual. Una nota compartida de la familia con las normas y las excepciones (la peli del sábado, las videollamadas con los abuelos, los deberes en el ordenador) acaba con las discusiones del tipo «nunca me lo dijiste».
5. El tiempo sin pantallas, en el calendario
Quitar pantallas funciona mejor si se añade otra cosa. Poned en el calendario familiar momentos fijos sin pantallas: el paseo del domingo, la noche de juegos de mesa, la cena con amigos. Un hueco vacío genera aburrimiento y quejas; una actividad planificada, no.
6. Herramientas técnicas, si hacen falta
Los sistemas operativos de iPhone y Android tienen funciones de control parental para limitar apps y horarios en los dispositivos de los hijos. Pueden ayudar, sobre todo con los más pequeños. KidBox no incluye control parental del tiempo de pantalla: ayuda a escribir y compartir las normas y a organizar el tiempo, pero los límites técnicos se configuran en los ajustes del móvil o la tableta.
Revisarlas a medida que crecen
Las normas para un niño de seis años no sirven para uno de catorce. Revisadlas a principio de cada curso, juntos, y dad más autonomía a medida que demuestran que saben gestionarla.
En resumen
Normas decididas en un momento tranquilo y con la opinión de los hijos, basadas en lugares y momentos antes que en minutos, válidas también para los adultos, escritas en una nota compartida, con tiempo sin pantallas planificado en el calendario y revisadas a medida que los hijos crecen. Las discusiones no desaparecerán. Pero tendrán una norma a la que remitirse, en lugar del humor de la noche.
Las herramientas de las que habla el artículo
Para seguir leyendo
La reunión familiar semanal: 20 minutos que ahorran horas de discusiones
Una vez a la semana, todos alrededor de la mesa: la semana que viene, un problema que resolver, una cosa buena. Cómo llevarla para que no se convierta en un juicio ni en un sermón.
La rutina de la noche que de verdad funciona en familia
Entre las 18:00 y las 21:00 se decide cómo irá el día siguiente. Una rutina en cuatro bloques, con lo que conviene preparar por la noche para no correr por la mañana.
Tareas para adolescentes: qué funciona, qué no y por qué se resisten
A los trece años las tareas se convierten en una cuestión de autonomía, no de obediencia. Cómo pasar de tareas asignadas a responsabilidades reales.